El arte de la presencia es un cálido susurro, que ni el tiempo, ni la ausencia pueden borrar.

Estar presente es estar aquí y ahora con todo el ser. Es poner el cuerpo, la mente, el corazón y el alma en todo lo que haces. Es tener una atención plena y periférica segundo a segundo. Como dice Eckhart Tolle, para caminar hacia la presencia hay que practicar la autoobservación de nuestro estado emocional y mental, y liberarnos de los conflictos internos, las tensiones, las jugadas de nuestro ego.

Antes de cada sesión de coaching y mentoring, siempre dedico unos 15-30 minutos a este ejercicio de autoobservacion, para recuperar mi paz interior, ordenar mi ser, hacer un tránsito de rol fluido y prepararme para estar presente al 100% delante del cliente. Este ejercicio de encuentro con mi misma, lo practico a menudo para mantenerme siempre presente. Además de utilizar alguna llave emocional como la música, suelo recurrir a pequeños ejercicios de mindfulness, trabajar la respiración, y hacerme las preguntas necesarias para recuperar la conciencia plena.

¿Estoy relajada en este momento?, ¿Qué está ocurriendo dentro de mi? ¿Qué pensamientos y emociones me están atrapando? ¿Qué estoy sintiendo? ¿Hay tensión en alguna parte de mi? ¿Qué me dice mi cuerpo? ¿Quiero hacer lo que estaba haciendo o lo que voy a hacer?

La presencia es el arte de conectar y el arte de resonar. Es practicar una escucha profunda hacia el otro, una percepción aguda de la energía que fluye entre las personas y en los entornos, es captar lo que emerge y sentir todo lo que ocurre en nuestro interior sin perder por ello el vínculo con lo que pasa a nuestro alrededor.

Cuando estas presentes lo que los demás perciben es toda tu esencia, fuerza y sabiduría interior. Amy Cuddy señala que la presencia nace de la confianza en uno mismo, en lo que sentimos, en nuestros valores y capacidades. La confianza interior da presencia incluso en la ausencia.

¿Alguna vez has sentido la llegada de una persona unos instantes antes de que estuviera delante de ti? ¿Te ha ocurrido en algún lugar con mucha gente reunida, que alguien llega y las miradas se dirigen hacia él o ella, algunos rostros se iluminan y algo cambia en el ambiente? ¿Resuenan dentro de ti palabras, frases, consejos, imágenes, recuerdos de alguna persona? Si has vivido algo de esto es que has conocido lo que es una persona con presencia? Esas que dejan un legado personal por donde quiera que pasan, un legado que está conectado con su esencia, con lo que les hace únicos y diferentes.

La presencia es un brillo sutil que nunca se apaga

La presencia es un brillo sutil que nunca se apaga

La presencia requiere congruencia de pensamientos, emociones y acciones. Requiere de alineación entre el lenguaje verbal y no verbal. La muestran la sonrisa sincera, el cuerpo abierto y relajado, la mirada clara y limpia, una voz cálida y firme, y los movimientos acompasados. La presencia solo es posible en quien se conoce profundamente y se acepta con todo lo que hay, lo bueno y lo malo que no logra cambiar, lo que le gusta y lo que no. Quien se acepta se ama, y el amor es la emoción positiva más potente y que más resuena, junto con la alegría. Quien se ama asimismo, tiene alegría de vivir y eso se nota, se siente, está presente.

Cuando estás presente estas conectado, contigo mismo, con los demás y con la vida. Esa conexión es tan potente que resuena en el tiempo y en el espacio. Esa es la razón por la que la presencia deja una estela, una vibración y un vínculo que se siente presente incluso en la ausencia. Las personas que tienen presencia son extrañadas cuando está ausentes y disfrutadas cuando están presentes.

Amy Cuddy ha publicado un libro sobre la presencia en el que señala cuales son los elementos que demuestran que una persona tiene presencia:

  • Las personas a su alrededor creen su historia, porque nace desde la convicción y la pasión armónica.
  • Los demás la perciben como una persona que está segura de sí misma, sin ser arrogante al estarlo
  • Su comunicación verbal y no verbal está sincronizada, lo que dice es lo que piensa y lo que siente, y lo hace desde una profunda convicción interior. Esto hace que los demás le vean como una persona auténtica, coherente y congruente.

La presencia hace que los demás nos regalen su confianza y su respeto, que nos ganemos su credibilidad. En los dos primeros minutos ante otra persona nos jugamos mucho, pues las dos preguntas que se va a hacer ante nuestra presencia son ¿Puedo confiar en esta persona? ¿Puedo respetar a esta persona? En definitiva ¿Me la creo?. Y la credibilidad no es una cuestión de postureo o verborrea, de pasión y energía desbordada o efectos especiales, es una cuestión de presencia, de autenticidad, de coherencia y de mostrar con el ejemplo en cada encuentro y en cada ocasión.

Uno sabe y siente lo que es la presencia, cuando ha estado mucho tiempo al lado de personas que la tienen, de personas que resuenan en ti a pesar de la ausencia. Yo he tenido la gran suerte de vivir muchos años esa sensación de lo que es estar presente. Mi padre me la enseño con su ejemplo y aun perdura en mi a pesar de la ausencia.

¿Y tú, estas presente o estas ausente?

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