Me gusta mezclar ideas, disciplinas, metodologías. Me gusta conectar conceptos de distintas ramas de conocimiento, trasladar métodos de trabajo de unos ámbitos a otros. Me gusta jugar y combinar los saberes, me gusta el conocimiento multi e interdisciplinar. Por ello me he preguntado ¿por qué no unir Design Thinking y Coaching?

De una forma muy resumida el Design Thinking es una metodología que utiliza la creatividad para responder a los retos a los que se enfrentan las empresas. Una metodología que se basa en una forma de pensar que se acompaña de un proceso de trabajo de cuatro fases: identificar la oportunidad, imaginar la solución, materializar la solución, obtener feedback y volver a empezar.

El Coaching es también una metodología que se articula a través de un proceso en el que el cliente va pasando por distintas fases hasta lograr su objetivo. En el Coaching el reto está siempre presente, sin reto no hay verdadero Coaching.

Un proceso de Design Thinking comienza con un reto a resolver, un proceso de Coaching con un objetivo a lograr. Acompáñame en el proceso de descubrir todo lo que tienen en común ambas metodologías y como pueden crear sinergías en beneficio del cliente.

1.- La inmersión empática como pilar de trabajo

El Design Thinking se basa en la búsqueda de soluciones poniéndose en la piel del cliente, del usuario, del consumidor final, observando cómo vive, cómo actúa, cómo trabaja, qué necesita, qué le motiva.

Una de las cualidades más importantes en el Coaching es la consideración empatica. El Coach se sumerge desde el minuto uno en el mundo de su cliente para conectar con su forma de pensar, de sentir, de actuar, con su manera de ver el mundo. Sólo desde ahí puede ayudarle a crear opciones realmente efectivas para lograr su objetivo.

2.- La creatividad y la innovación como herramienta de trabajo

El Design Thinking se basa en modelos de pensamiento creativos que permiten ver donde nadie ve, descubrir oportunidades en el entorno, imaginar y crear cosas que no existen, habilidades muy necesarias en un mundo en constante cambio y caracterizado por la incertidumbre.

El Coaching a través de la elevación del nivel de consciencia del cliente permite a este descubrir recursos que antes no veía, dibujar alternativas de acción que antes no creía posibles, imaginar escenarios futuros que antes estaban vedados. El Coaching desarrolla la creatividad de las personas para aplicarla en el logro de sus objetivos.

3.- El insight como fuerza impulsora del cambio 

Tanto en el Coaching como en el Design Thinking se trabaja con la realidad visible y la realidad oculta, con los procesos conscientes y los inconscientes, con el objetivo de provocar insight. Ese momento de revelación, de visión nítida, de descubrimiento que lo clarifica todo, de eureka “ahora lo entiendo todo”. El insight es un destello de consciencia que lo mueve y cambia todo.

Cuando se produce el insight se abren nuevas vías de exploración y acción que aportan más opciones para el logro del objetivo. El insight dota de significado a las alternativas, porque están conectadas con las necesidades y deseos más profundos de quienes van a ser los destinatarios del resultado de las mismas. Las propuestas de valor o acciones que se revelan con estas metodologías son innovadoras, muchas veces rompedoras, pero están conectadas con lo que verdaderamente quiere el cliente, por eso su ejecución es más fluida y efectiva. Por eso los cambios que provocan son duraderos.

4.- Del problema a la solución, del objetivo al logro

Tanto el Design Thinking como el Coaching se mueven entre dos polos que acotan y dan sentido al proceso de trabajo.

En el Coaching el proceso se inicia con una definición precisa del objetivo del cliente, lo que quiere lograr. Para ello a veces es necesaria más de una sesión, porque si el objetivo no está bien definido se puede caer todo el proceso. Las preguntas en profundidad y herramientas como los mapas mentales son muy útiles en esta fase porque ayudan a hacer visible todo el pensamiento, y especialmente a aflorar los procesos inconscientes.

En el Design Thinking descubrir cual es el reto o problema a solucionar es tan importante como el objetivo en el Coaching. Aquí también se utilizan las entrevistas en profundidad y el Mind Mapping, todo ello con el objetivo no solo de descubrir, sino de dotar de sentido a lo descubierto.

El fin último del Design Thinking es encontrar una solución al problema. En el Coaching que el cliente logre su objetivo.

Las fases de un Design Thinking Coaching

Las fases de un Design Thinking Coaching

5.- Fases de trabajo en ambas metodologías 

La primera fase de un proceso de Coaching es la definición del objetivo, que en el Design Thinking se llama definir el reto. Una herramienta que yo utilizo mucho en esta fase en mis procesos de Coaching es el Mind Mapping, que se usa también en Design Thinking.

En el Design Thinking la segunda fase es la de investigación, que consiste en observar, escuchar, preguntar y buscar información primaria y secundaria dirigida a una comprensión profunda de todas las caras del reto. En el Coaching las primeras sesiones de un proceso se destinan a indagar y explorar, provocando el autoconocimiento del cliente y elevando su nivel de consciencia.

Una herramienta utilizada en esta fase por el Design Thinking, que podría aplicarse en el Coaching pues procede del ámbito de la psicología, es el Repertory Grid, basada en la Teoría de los Constructos Personales (TCP) de George Kelly, permite profundizar en la forma en que el sujeto estructura el significado de sus experiencias, su visión de sí mismo (auto imagen e identidad) y la visión de los demás. Otra herramienta es el relato etnográfico que ayuda a sacar a la luz comportamientos inconscientes, roles, hábitos, que juegan un papel fundamental en el logro del objetivo.

En esta segunda fase, que podríamos asimilar a la de exploración de la situación en el Coaching, el Design Thinking aporta un enfoque de la realidad no como situación dada sino como fuente de oportunidades, que puede ser muy útil en el Coaching. Trabajar con el cliente la situación no solo desde el punto de vista de lo que es, sino desde el punto de vista de las oportunidades que puede ofrecer, ya provoca una salida de la situación y un encuadre hacia futuro, una manera de cambiar el mapa del cliente.

Una tercera fase sería idear, imaginar la solución. En Coaching es la exploración de opciones para luego diseñar el plan de acción. Aquí debe generarse un estado de ánimo y actitud optimista, que permita al cliente formular acciones surgidas desde lo deseable (imaginación, sueños) y no desde lo posible (pensamiento analítico).

Herramientas como el brainstorming aplicadas al Coaching utilizando collage, murales, y otros recursos pueden favorecer la creatividad y el surgimiento de acciones realmente retadoras  y transformadoras. Se trata de dejar aflorar el pensamiento divergente. Posteriormente el coach a través de las preguntas ayudara al cliente a filtrar las opciones en función de si acercan o no al objetivo, si encajan o no con su vida, si son viables con los recursos disponibles y otros criterios. En esta etapa se favorece la convergencia.

La cuarta fase del Design Thinking consiste en prototipar y testar, su objetivo es visualizar en qué consistirá la solución. ¿A qué se parecerá? ¿Cómo funcionará? ¿Cómo se verá?, etc. Es una especie de simulación de escenarios, que bien utilizada en el Coaching puede ser muy útil para impulsar a la acción: aumentar la motivación, incrementar la confianza, superar bloqueos y resistencias a la acción, entre otros.

Se trata de que nuestro cliente diseñe la acción a ejecutar como si fuera un prototipo y la teste en la sesión de Coaching antes de llevarla a cabo. Por ejemplo, si quiere negociar un aumento de sueldo con su jefe puede desarrollarse un rol playing en la sesión simulando la escena de la negociación entre el cliente y el coach. De esta forma el cliente vera mejoras a introducir, cosas que no funcionan y que desactivara de su diseño inicial, y otras que activara.

En esta fase el feedback del COACH y el autofeedback del cliente son una herramienta de mejora de valor incalculable, que permitirá al cliente llevara a cabo comportamientos y acciones cada vez más efectivos para el logro de su objetivo.

En el Coaching la fase de testeo post sesión, es el momento en el que el cliente pasa a la acción y ejecuta su plan. En posteriores sesiones se puede seguir testando las acciones ejecutada por el cliente a través de los procesos de reflexión y feedback sobre las mismas.

En definitiva, el Design Thinking y el Coaching son metodologías dirigidas a superar el reto planteado por Albert Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo“. Nuestro reto ahora será saber trasladar herramientas de una disciplina a otra para enriquecerlas mutuamente.

El Design Thinking Coaching es una propuesta provocadora para unir ambas metodologías y trabajar con ellas para el desarrollo de personas, la mejora de equipos de trabajo, el cambio organizacional, el desarrollo de proyectos, la planificación estratégica…..  ¿Te atreves a ponerlo en práctica?

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