Hace unos días hablaba en este blog de la sustitución del mercado de trabajo por “el mercado del talento”. Este nuevo contexto te va a exigir un nuevo enfoque en la gestión de tu talento. Ese nuevo enfoque pasar por definir el modelo de negocio de tu talento, y por actualizarlo siendo innovador.

Para ayudarte a re-enfocar tu talento te propongo usar la metodología que utiliza Harvard Business School para definir modelos de negocio, readaptándolo a la persona y al ámbito del talento. Esta es la metodología que utilizo en la mayoría de los procesos de mentoring con clientes que buscan impulsar su negocio, su marca, diversificar, obtener visibilidad, crecer, etc.

Para ofrecer tu talento en el mercado, y conquistarlo, debes responder a cuatro bloques de preguntas que te permitirán sentar los 4 pilares del modelo de negocio:

1.- Propuesta de valor: ¿Qué aportas?

2.- Fórmula de beneficios: ¿Cuánto quieres ganar con tu talento?

3.- Recursos: ¿Qué haces?

4.- Procesos: ¿Cómo lo haces?

1.- Propuesta de valor: ¿Qué aportas?

¿Qué valor aporta lo que haces al mercado? ¿Para qué personas u organizaciones es necesario, deseable o significativo lo que tú haces y aportas? ¿En qué se diferencia para tu potencial cliente lo que tu haces, de lo que hacen otros? ¿Qué aportas tú de nuevo o superior a lo que aportan otros? ¿Para qué y para quién tiene sentido lo que tú haces?

Sí, son preguntas duras, pero son necesarias.

2.-Fórmula de beneficios: ¿Cuanto quieres ganar con tu talento?

¿Cuál es el beneficio económico que quieres conseguir con tu trabajo? ¿Cuanto quieres ganar?¿Que activos y costes fijos necesitas para generar ese beneficio? ¿Cuánto tienes que ingresar para generar ese beneficio? ¿Cuánto tienes que ingresar para mantener vivo tu talento en el mercado?

Ya se, ya se que, para los que asocian el talento a emoción, hablar de términos económicos es un espanto, pero el talento no sobrevive sin inversión, y la inversión cuesta dinero (incluso la inversión en tiempo).

Además, el talento se mide por resultados, lo demás es potencial, y tus clientes no compran potencial, compran talento. Para generar resultados hay que incurrir en costes, realizar inversiones, y generar ventas.

En este apartado entraría todos los recursos externos que necesitas para hacerte brillar:

  • tecnología
  • equipos
  • formación
  • servicios,
  • etc

No te despistes porque sin ellos tu talento no tiene muchas posibilidades.

El esfuerzo, las horas de trabajo, las horas de pensar son una inversión y tiene que producir los beneficios esperados, sino la motivación decae, y tu talento se frustra.

3.- Recursos: ¿Qué haces?

¿Cuáles son tus recursos internos, tus capacidades, tus fortalezas?

El gran error que yo percibo en las personas, cuando trabajo el talento, el desarrollo de carrera, la marca, el modelo de negocio, es que parten exclusivamente de aquí: de lo que saben hacer, o peor aún, de lo que quieren hacer.

Como punto de partida está bien, pero lo que quieres hacer debe encajar con tus recursos (lo que puedes hacer), con lo que valora el mercado (propuesta de valor), y con lo que te va a generar resultados (fórmula beneficios).

Esta es la gran diferencia entre trabajar desde los sueños o desde los objetivos.

Hay que ser realistas, tenemos la caja que tenemos, tenemos el potencial que tenemos y con el tenemos que jugar. Antes de lanzarte a la aventura del talento, haz un buen trabajo de autoconocimiento realista. El ADNe es un recurso muy útil para ello, que te puede ayudar.

Todos los recursos que tú no tengas, para definir una buena propuesta de valor de tu talento al mercado, te darán la pista de los que necesitas adquirir fuera, y eso implica costes que influirán en tus resultados.

4.- Procesos: ¿Cómo lo haces?

¿Cómo haces para convertir tu potencial, tus recursos internos, tus fortalezas en una propuesta de valor atractiva? ¿Cómo haces para convertir esa propuesta de valor en un servicio deseable o necesario para el cliente? ¿Cómo haces para convertir ese servicio en un resultado satisfactorio para el cliente? ¿Cómo haces para trasladar esos resultados satisfactorios al valor de tu marca?

Es en el cómo donde están las respuestas al éxito del talento. Si bien tenemos la caja que tenemos, lo que podemos hacer con ella es un mundo de posibilidades y de opciones. Es en la elección de las posibilidades, las opciones y la forma de hacer caminar nuestro talento donde nos retratamos y nos la jugamos.

En el cómo entran la forma en que haces tu trabajo, en cómo lo planificas, en cómo lo ejecutas, en cómo lo muestras, en cómo innovas, en como sistematizas, en cómo estableces la relación con el cliente, en cómo actualizas tu talento. Tus modelos mentales, tus mapas de la realidad, tus creencias, tus impulsores de la personalidad, tus motivaciones, tus metaprogramas explican muchos de estos cómo. Son en definitiva los que impulsan y hacen brillar tus recursos internos, o los que los frenan y apagan.

Para que tu talento brille, genere marca, valor y resultados debes poner en juego 4 modelos de pensamiento diferentes. Lo de “yo soy creativo y no puedo ser racional”, o viceversa, te va a servir de poco. Tendrás una tendencia natural de pensamiento creativa, analítica, ejecutiva o relacional,  pero más te vale que te pongas las pilas y actives otras funciones de tu cerebro para ofrecer al mercado un talento sólido. Si no lo haces, solo te queda otra opción, aliáte con alguien que te complemente y te potencie. Eso si valorar pros y contras y cómo esta alianza encaja en tu modelo de negocio.

4 Modelos de trabajar que debes poner al servicio de tu talento

VISIONAR: Crear, imaginar, idear, intuir, observar, detectar, conectar

TOMAR DECISIONES: Definir objetivos, analizar, planificar, establecer estrategias.

EJECUTAR: Establecer y ejecutar rutinas, crear métodos de trabajo, orden y organización.

VINCULAR: Movilizar emociones, inspirar a otros, empatizar, armonizar intereses, crear equipo, crear buen ambiente de trabajo, establecer relaciones y alianzas con las personas.

Las preguntas sobre la propuesta de valor y la fórmula de beneficios definen tus prioridades.

Sus respuestas son tu guía para la toma de decisiones: para decidir si dices sí o no a un nuevo proyecto, un nuevo cliente, una nueva colaboración, una oportunidad, etc.

Si la respuesta a estas opciones no encaja en tu estructura de costes, no te permite mantener o ampliar tu beneficio, no será rentable. Y lo que no es rentable disminuye tu talento. Si la respuesta a las citadas opciones no encaja en tu propuesta de valor, te aleja de tu camino y difuminará el valor de tu marca, tu talento perderá fuerza en el mercado.

Las preguntas sobre los recursos y los procesos definen tus capacidades y la forma única en cómo tu haces las cosas.

Definen tu marca, pero tu marca vale de poco si no genera valor y resultados. “Porque yo lo valgo” como chute inicial de dopamina para la motivación está bien, pero vas a necesitar bastante más para sostenerla en el tiempo. Tus recursos internos enmarcan donde puedes enfocar tu propuesta de valor, y los procesos definen como llevarla a la práctica con éxito.

Estos 4 elementos son interdependientes entre sí, están conectados, y las respuestas a cada uno de ellos deben revelar esas conexiones, para construir desde ahí un modelo integrador y coherente de tu talento.

Una vez esté bien definido el modelo de negocio, lo pongas en marcha, y te comience a dar resultados, ¡No te duermas en los laureles! El talento de hoy no es el del mañana. Actualiza tu talento haciendo uso de una actitud innovadora y flexible.

Re-imagina tu talento de forma permanente:

  • Observa y pregunta para detectar que no estás dando al mercado y puedes ofrecer, y que está empezando a necesitar el mercado y todavía no pide.
  • Amplia tu propuesta de valor para satisfacer aún más a tus clientes. Fidelizálos creando conversaciones con ellos. Innova en los procesos, en la forma en la que ejecutas tu talento.
  • Optimiza tu talento: no des más de lo que el cliente quiere o valora, o hagas trabajos superfluos que no añaden valor e incrementan los costes. Busca fórmulas para hacer lo mismo mejor, en menos tiempo, y con menos costes. Externaliza partes de tu trabajo para concentrarte en lo que hace crecer el valor de tu talento.

No busques que el mercado del talento valore lo que eres, este es un proceso interno y personal que debes tener resuelto mucho antes de lanzarte a la aventura.

El mercado del talento valora lo que das, lo que aportas.

¿Te atreves a hacer este camino? Te espero para acompañarte.

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