¿Por qué algunas personas son capaces de ver cosas que los demás no ven? ¿Por qué algunos descubren nuevas posibilidades donde otros las han agotado todas? ¿Por qué hay quien es capaz de tener claridad en medio del caos, la incertidumbre, o el maremagnun de la vida?

En nuestra cultura se le ha dado demasiada importancia y credibilidad a la percepción visual, como si nuestros ojos no nos engañaran, como si la mirada fuera limpia, exenta de filtros, de lentes que nos direccionan y nos hacen prestar atención a una parte de la realidad y, a otra no. Hemos desaprovechado otros sentidos, como el del olfato o el tacto, nos hemos desconectado de nuestro cuerpo, hemos dejado de sentir y de percibir muchas señales que nos aportan una información valiosísima para guiarnos eficazmente en nuestra vida.

La vida no es un libro que se lee y nos da las respuestas a aquello que necesitamos saber. La vida no se lee, no se examina, se siente y se la dota de significado. La vida no existe como tal, nosotros la construimos. Cada uno es arquitecto de su propia vida. Y para construir una vida plena y llena de significado hace falta mucho más que ver, hace falta intuir.

Intuir que pasa cuando me acaloro, cuando como compulsivamente, cuando pierdo peso de repente, cuando los kilos se agolpan en mi cuerpo sin saber como llegaron allí, cuando no concilio el sueño, cuando me falta el aire para respirar, cuando ando enfurruñada todo el día sin saber por qué, cuando un día las lágrimas asaltan mis ojos y no se como llegaron allí.

Para intuir hay que suspender los juicios, y dejar espacio al sentir, esa respuesta primaria, física, que te visita, te sorprende, que se manifiesta como mensajera de aquello que está ocurriendo dentro y fuera de ti, y que corre por todo tu cuerpo a una velocidad de vértigo, transformándose de repente en luz, claridad, sentido, visión.

Para intuir hay que dejar de mirar, de observar, de escudriñar, de controlar, de anticipar, de actuar, y dedicarse a contemplar, dejando el espacio abierto a lo que va surgiendo, acogiéndolo, y permitiendo que llegue la idea, la respuesta, la pregunta, la emoción….cuando tenga que llegar.

Como ya te he contado en mi blog, he estado un tiempo dedicada a contemplar y han llegado respuestas, preguntas, ideas, personas, otras se han ido, y se han colocado muchas piezas del puzzle de mi vida. He incorporado la contemplación como rutina diaria en mi vida y, cada día llegan nuevas intuiciones, que me hacen sentirme conectada conmigo, con el mundo, con los demás y con la vida.

Contemplar me ayuda a intuir la belleza de las personas, la que vive encerrada en una esencia que cada día desprende menos aroma.

Como dice Carl Rogers, “Las personas son tan hermosas como las puestas de sol, si se les permite que lo sean”. Si contemplamos a las personas, en vez de mirarlas, si dejamos que se manifiesten como son, sin dirigirlas, si acogemos lo que surge y lo contemplamos, lo acompañamos, lo iluminamos, lo apreciamos, se revelan hermosas. Cuantas veces miramos una puesta de sol pretendiendo que sea perfecta, que el sol se ponga por un determinado sitio para que haga determinado efecto, en vez de simplemente contemplar su devenir y apreciar en él la belleza de lo espontáneo, único, y natural. Cuantas veces buscamos atrapar la puesta de sol en la foto perfecta, en vez de simplemente disfrutar de ella. Cuantas veces queremos hacer encajar a la persona en nuestra foto perfecta, en nuestro esquema mental, en vez de disfrutar aquello que nos da de forma natural y única.

Como el mismo Carl Rogers contaba sobre sus experiencias en terapia, yo he descubierto también que cuando contemplo logro acercarme a mi íntimo e intuitivo ser, y con ello logro ayudar a los demás en una forma que no puede ser encerrada en técnicas, métodos y herramientas, es una forma de ayudar que libera a la persona, que la permite contemplarse como se contempla una puesta de sol, apreciando toda su belleza, sin artificios, retoques, adornos, y etiquetas. Cuando contemplo a las personas respeto, acepto y comprendo lo que están siendo aquí y ahora, pero también confío, vislumbro e intuyo lo que son capaces de llegar a ser.  Es en ese momento cuando la persona comienza a ser, a ser ellas mismas y, a irradiar luz a su alrededor. Es a partir de ese momento que puede dar, que puede aportar, que puede enriquecer y que puede amar, porque como dijo Erick Fromm, “Lo más preciado que alguien puede dar es así mismo”.

Te invito a que comiences a contemplarte a ti mismo como se contempla una puesta de sol. Te invito a que dejes que tu alma te lleve al encuentro de todo aquello que en ti se quiere manifestar: un sueño incumplido, un proyecto inacabado, una parte de ti que quieres transformar, una conversación pendiente, una herida no cicatrizada…

¿Qué es lo que dentro de ti está esperando a ser? ¿Qué es lo que dentro de ti quiere salir? ¿Qué es lo que dentro de ti sueña con ser de otra manera? ¿Qué es lo que dentro de ti quiere crecer y evolucionar? ¿Qué es lo que en tu vida reclama ser tenido en cuenta? ¿Qué es lo que dentro de ti está esperando para ser dado? ¿Qué energía dentro de ti no encuentra cauce para fluir?¿Qué aspectos de ti que presientes no permites que se hagan presentes? ¿Qué esta queriendo ser dicho que no puede ser expresado? ¿Qué área de tu vida quiere expandirse y se encuentra limitada? ¿Qué parte de tu potencial no cuenta con el permiso para desarrollarse? ¿Que es lo que tu alma quiere contemplar?

“La vida nos incita a preguntarnos. Quiere ser contemplada. En tanto que no lo sea, la pregunta permanece.” Jean Klein. Si dejamos de contemplar, las preguntas no cesan y las respuestas no llegan, la inquietud se instala en nuestra vida, el conflicto se agazapa en la profundidad de nuestro ser, no encontramos nuestro sitio, perdemos el sentido, dejamos de estar conectados con la vida.

”Nuestra presencia interior es un poder que no conoce dificultad alguna. Pero nos toca a nosotros ejercer ese poder mediante la dirección consciente de nuestra atención y nuestra intención.” Michael Brown

Si quieres iniciarte en el camino de la contemplación y comenzar a construir el significado de tu vida, te espero en AlquimiaCoach para acompañarte.

 

*Foto de portada tomada en la exposición fotográfica de Franco Fontela.
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