María Luisa de Miguel

Coach ejecutiva, Mentora y Formadora

Mi vida es una historia de transformaciones, de reinvenciones, de búsqueda y exploración. Buscar y explorar no es un objetivo, ni tiene un fin, es una actitud vital de dejarse sorprender, de descubrir, de dejar atrás, de acoger e incorporar, sin rupturas, sin fines y principios.

Es un continuo, un trazo que se dibuja sin quiebras, en líneas, círculos y espirales. Un trazo en el que siempre ha estado presente mi esencia personal, que es la musa que inspira al dibujante. Nací artista y durante muchos años el ballet, el teatro, la escritura y el dibujo fueron mi pasión y el combustible de mí día a día.

Nací curiosa, muy curiosa, con ganas de saber, de aprender. Devoradora de libros, aprendiz constante y eterna alumna. La adolescencia me trajo mi primera transformación: deje mi faceta artística para concentrarme en mi primer y gran objetivo vital, ser Independiente, crear mi propio camino, mi propia vida, en la que solo habría un líder: YO. Escogí desde muy joven estudiar derecho, por mi vocación de ayudar, de transformar con la palabra, de aconsejar y de contribuir a la justicia, que para mi es el equilibrio.

Me convertí en abogada con 22 años y ya por aquel entonces supe que no sería “abogada de toga” porque estar supeditada a la autoridad de un juez no iba con mi espíritu libre y poco convencional. No es extraño por ello, que en el momento de lograr mi ansiada independencia, ya estuviera tocada por el gusanillo de emprender mi propio negocio. Ya no me bastaba tener mi propia vida, lejos de mi Llanes natal y de mi familia, también quería tener mi propia empresa. Ahí comenzó mi segunda transformación: me convertí en Empresaria y ya van para 19 años ayudando a otras personas a hacer sus proyectos realidad y hacer crecer sus empresas a través de Council-Consultores.

En esa búsqueda constante por saber más, por ayudar mejor, apareció en mi vida el mentoring, y surgió el amor. El amor por ayudar a las personas y a las organizaciones a descubrir lo mejor de sí mismas, a creer en ello, a mostrarlo y a construir y crear desde ahí, desde su esencia y su potencial. Este amor ya vivía en mí, pues mi vida es también un camino de encuentros con personas que han creído en mí y que me enseñaron a creer en mí. Antes que mentora fui mentee. Comencé a investigar sobre todo lo que podía ayudarme a ser mejor mentora y guiar a otros: psicología, pedagogía, sociología, historia, filosofía… y empecé a sentir que mi mente pragmática y empresarial me estaba privando de algo más, y así llegue a mi tercera transformación: decidí tomarme un impasse de dos años para investigar, para incorporar a mi mente empresarial una estructura de pensamiento más científica.

Centré todos mis esfuerzos indagadores en el mentoring, bebiendo de todas las disciplinas científicas que pudieran enriquecer esta metodología de desarrollo del potencial. Volví a la Universidad, volví a ejercer de alumna, dos años intensos de formación como investigadora y de trabajo en mi tesis sobre el mentoring. Todo ello dio a luz a un proyecto apasionante y gratificante: la Escuela de mentoring. Pero mi camino, lejos de acabar aquí, me había llevado a vislumbrar nuevos territorios, nuevas posibilidades, nuevos retos.

Y así llegue al Coaching y me atrapo, sin querer, sin pensar y sin darme cuenta ya estaba inmersa en mi cuarta transformación, que se inicia con esta nueva aventura que se llama Alquimia Coaching: una vuelta al origen de mi alma artística porque retomo mi pasión por escribir, por comunicar, por bailar y hacer bailar con las palabras, de una forma renovada con todo lo que he ido dejando e incorporando en el camino. Comienzo una nueva andadura en la que me acompañan mi alma artística, mi visión empresarial y mi inquietud investigadora y científica. Una nueva transformación, que integra la esencia de mi espíritu, cuya única misión es ayudar a otras personas y organizaciones a transformarse en lo que quieren ser, en lo que quieren vivir, en la mejor versión de ellas mismas.

Puede parecer que llegar hasta aquí ha sido fácil. No me gusta hablar de fácil o difícil, de lo que ha costado, del esfuerzo, no porque no haya existido, sino porque yo he elegido hacerlo así, a mi manera, “by my way”, con todo lo que ello implica. Yo vivo en el lado positivo de la vida, y cada renuncia que he hecho en el camino ha sido para ganar, cada situación dolorosa que he vivido ha sido para crecer, cada miedo vencido para ser más valiente, y cada duda despejada para confiar más en mí. La incomprensión de mi entorno por no seguir la ruta establecida me ha ayudado a comprenderme mejor y a aumentar la fe en mi misma. Con cada decepción ha surgido una nueva ilusión, cada puerta que se cerraba ha abierto otra, cada abandono ha supuesto un nuevo encuentro.

Todo ello me ha servido para saber que puedo transformarme en lo que yo quiera, sin dejar de ser yo misma, que cada transformación es un nuevo nacimiento que me llena de energía, la energía que empleo en ayudar a otros a lograr su propia transformación. También me ha enseñado que si yo puedo, tu también. Mi misión es guiarte por un camino que yo ya he recorrido varias veces, el camino de la transformación, donde recuperaras la fe en ti, en tu organización, lo que te dará esperanza en el futuro y el valor para vencer los miedos que están limitando que explores y explotes tu grandeza.

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