Si eres uno de esos afortunados que ya tienen claro cuál es su talento, qué haces realmente bien, y qué valor aportas al mercado, al entorno, o a la sociedad, !Enhorabuena¡, ya tienes una gran parte del camino andado. Pero no te creas que ser bueno en algo o tener ciertas habilidades es suficiente, esto del talento es mucho más complejo de lo que probablemente te hayan contado.

A lo mejor eres uno de esos que todos los días se pregunta porque si yo soy bueno escribiendo, comunicando, creando ideas….., no obtengo los resultados esperados. Por qué a fulanito o menganito les vas bien, si hacen lo mismo que yo, o no lo hacen tan bien como yo, o tienen menos experiencia que yo, o saben menos que yo. Es posible incluso que tengas tus objetivos claros, y que trabajes todos los días para ellos, y sin embargo, tus logros no se corresponden con el esfuerzo.

La respuesta a todas estas incógnitas está en la forma en la que estas usando tu cerebro, en la forma en la que manejas las información, respondes a la realidad, interactuas con el entorno, y lo más importante, en qué estas poniendo el foco al desarrollar tu talento y ponerlo en valor.

El cerebro es nuestra gran herramienta para lograr nuestras metas, y no le sacamos todo el partido que deberíamos. Para empezar a usarlo bien, lo primero es aceptar lo que tenemos y lo que eso significa. Una pista te la puede dar el conocer cuál es tu dominancia cerebral, que explica cual es el predominio natural de nuestro cerebro a la hora de procesar, interpretar y presentar la información, si utilizamos más nuestro hemisferio derecho o nuestro hemisferio izquierdo.

Por tanto, el primer paso es conocer si nuestra tendencia natural, y por tanto, predominancia, es el hemisferio derecho o el izquierdo. El segundo paso es saber qué supone en términos de pros y contras el uso de cada hemisferio, porque ambos los tienen, es decir, no es mejor uno que otro, sino que cada uno es el más idóneo según las circunstancias, situaciones, problemas a resolver, retos, etc. El tercer paso es saber como desarrollar el uso del hemisferio no predominante, cómo gestionar que el hemisferio predominante no coja el control de forma inconsciente cuando la situación no lo requiere, y cómo hacerlos jugar a ambos de forma consciente y óptima.

Vamos a ir un poco más allá. Ned Herrmann, a partir del modelo de Roger Sperry de los dos hemisferios cerebrales y de cerebro triunfo de Paul McLean, estableció una división cerebral en cuatro cuadrantes que explica las diferentes formas de pensar, operar, crear, aprender, actuar, estar e interactuar con el mundo. Esta teoría tambien se basa en la dominancia, en el sentido de que todos tenemos un cuadrante dominante y otros auxiliares, y es precisamente esta dominancia junto con la interrelación entre los otros cuadrantes la que explica el funcionamiento de nuestro cerebro y nuestros resultados.

4 CUADRANTES CEREBRALES

 

Ned Herrmann divide el cerebro en cuatro áreas, que parten de la división más tradicional de hemisferio derecho e izquierdo, añadiendo en cada uno la parte superior o inferior, resultando así cuatro cuadrantes cerebrales con funciones diferentes:

Las diferentes funciones de los cuadrantes cerebrales

Cuadrantes Superior Izquierdo (A) . Está especializado en el pensamiento lógico y analítico, basado en hechos concretos, en datos, en el examen de la realidad. Centrado en las partes. Encargado de definir objetivos, analizar situaciones, planificar estrategias y tomar decisiones.

Cuadrante Superior Derecho (D). Especializado en el pensamiento conceptual, incluyendo la creatividad, el pensamiento intuitivo, la vision general y global. Centrado en el todo. Encargado de generar visiones, detectar patrones, crear, inventar.

Cuadrante Inferior Izquierdo (B). Especializado en el pensamiento secuencial, planificado, donde está presente el control, la organización, los detalles, el orden, lo concreto. Centrado en el orden. Encargado de establecer procedimientos, normas de trabajo, procesos.

Cuadrante Inferior Derecho (C). Especializado en el pensamiento emocional, más volcado hacia lo sensible, las emociones, las relaciones. Centrado en la emoción. Encargado de conectar con las emociones de las personas, de moverlas, de juntarlas.

 

A esta misma conclusión llego Carl Jung hace muchos años, cuando hablaba de las 4 maneras de acceder al mundo (pensamiento, sentimiento, intuición y sensación), que posteriormente Katherine Benziger ha sintetizado en su modelo BTSA de estilos de pensamiento.

Lo verdaderamente importante para desarrollar tu talento es que conozcas cuál es tu forma natural de operar, porque seguramente es la única que estas utilizando de forma inconsciente, dado que te supone menos esfuerzo. Es probable, por tanto, que no estés haciendo uso del resto de estilos de pensamiento, y que cuando lo haces te generen más resistencia, esfuerzo, trabajo, y cierta sensación de incompetencia o incomodidad, motivo por el cual seguro las desechas o rechazas. Por ello, hoy quiero compartir contigo cual es la clave de las personas que sí logran sus objetivos y sus sueños: enfocan su talento desde los 4 prismas de su cerebro, funcionando como un cerebro integral.

Y te pongo un ejemplo: Si quieres convertirte en un arquitecto de éxito y lograr grandes cosas, además de crear grandes proyectos, originales, impactantes (cuadrante D), deberás tomar importantes decisiones y planificar tu carrera (cuadrante A), deberás conseguir clientes, manejar equipos de personas, atraer público (cuadrante C) y organizar bien tu trabajo, ser disciplinado, ordenado para aprovechar el tiempo lo más posible (cuadrante B).

Lo de yo soy muy bueno manejando grupos, comunicando, creando, sirve de poco, si no le añades las otras formas de pensamiento. Un proyecto, un objetivo requiere desplegar las 4 formas de pensamiento. Y esto pasa por trabajarlas de forma consciente, por entrenarlas, por esforzarnos en encarar los proyectos desde los cuatro prismas, y no solo del que más nos gusta o mejor se nos da. Y en esto tengo malas noticias para ti: según las investigaciones de Ned Herrmann sólo un 3% de la población tiene una dominancia cuádruple, es decir, solo un 3% de la población usa de forma igual las 4 áreas.

-el 30% de la población tiene una dominancia triple, es decir, usan de una forma natural 3 de los cuadrantes.

-el 60% tienen un perfil de doble dominancia, con un estilo de pensamiento ubicado en dos cuadrantes de forma similar.

-el 6% de las personas se encuadraron solo en un sistema de dominancia cerebral.

-solo un 3% de la población usa de forma igual las 4 áreas

 

Conclusión, que salvo que seas uno de los afortunados que pertenecen al 3% de la población, te va a tocar trabajar el uso de algún cuadrante cerebral que tienes un poco olvidado. Y lo más probable es que pertenezcas al 66% de la población que más trabajo necesitará hacer, los que solo usan una o dos áreas cerebrales de forma predominante.

Así que coge ese proyecto que se te resiste, míralo a la cara, empieza a contemplarlo desde cada uno de los 4 prismas, y conviértete en un explorador del talento camaleonico:

  • Explorar Visiones: visualiza el proyecto en imágenes. Puedes utilizar collage, mapas mentales, dibujos, imaginar cómo te verías al haberlo conseguido.
  • Explorar Emociones: piensa en como te sientes con el proyecto, como pueden sentirse otras personas implicadas o afectadas por tu proyecto (clientes, colaboradores, equipo, público), que pueden querer, que esperan, que necesitan. Quienes pueden ser tus alianzas y como construirlas y mantenerlas. Escuchales, preguntales, piensa en cómo comunicarles tu proyecto para convencerles.
  • Explorar Procesos: piensa en todas las cosas que requiere tu proyecto, en todos los detalles, fases, recursos, en las rutinas que debes establecer, en los procesos de trabajo a desarrollar. Haz listas, prioriza, organiza. Diseña sistemas de trabajo y rutinas que te permitan tenerlo todo bajo control, evitar improvisaciones perjudiciales, ahorrar tiempo, ser más efectivo.
  • Explorar Estrategias: define bien el objetivo, analiza distintas opciones y oportunidades para llevarlo a cabo, elige la alternativa más optima, planifica como llegar al objetivo.

Si todavía no sabes cómo usas tus cuadrantes cerebrales, déjame un comentario en este post, y te enviaré un test que te ayudará a conocerte mejor, junto con algunas recomendaciones para ejercitar los cuadrantes oxidados.

             Empieza ya a sacarle el máximo partido a tu cerebro.

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