Como ya sabrás, a los Coach nos gustan los retos. Sin reto no hay crecimiento. Por eso, y porque me gusta dar ejemplo de lo que digo, me he marcado 12 propósitos de mejora para el 2016.

El reto es el siguiente, y me gustaría que te unieras a la experiencia. Voy a fijarme cada mes, empezando en Enero del próximo año, lograr mejorar un aspecto de mi comportamiento que me ayude a conseguir la excelencia personal y profesional. En seguida conocerás cuales son mis 12 retos y propósitos para los próximos 12 meses.

Me lo voy a plantear como trabajamos en Coaching, como un plan de acción y entrenamiento personal, de tal forma que cada mes trabajaré sobre un aspecto durante 30 días, lo que es tiempo suficiente para convertirse en hábito. Además llevaré un registro de los logros para evaluar si estoy en el camino de conseguir mi objetivo de excelencia. Mi estrategia será la siguiente:

  • Registrar en un calendario mensual, que tendré bien visible (pared de mi cocina), el propósito del mes. Lo registraré también en otros lugares que sean muy visibles para mi, para que me recuerden el compromiso y lo fortalezca.
  • Cada día en mi libreta de objetivos formularé 3 acciones concretas a llevar a cabo para cumplir el propósito del mes
  • Al final del día anotaré cual ha sido mi resultado, coloreando el día del calendario en rojo si ha sido malo, amarillo si ha sido regular, y verde si ha sido bueno.
  • Registraré también al final del día en mi libreta de objetivos las acciones desarrolladas, sus resultados o cambios observados y una reflexión positiva de aprendizaje.

¿Quieres conocer mis 12 propósitos para el 2016?. Vamos allá:

1.- Voy a ser impecable con mis palabras

Las palabras crean y transforman realidades, relaciones, proyectos, y también los pueden destruir. Somos responsables de lo que decimos y de lo que generamos con ello.

Voy a estar plenamente consciente de lo que digo y cómo, buscando el origen de las palabras que resuenen a culpa, resentimiento, reproche, queja, chisme, crítica no constructivas, etc. Cada vez que las detecte callaré y escucharé dentro de mi qué esta resonando, qué se esta resistiendo, cuál es el conflicto.

Hablaré sólo de forma constructiva, positiva, apreciativa, dejando atrás mi ego. Tendré siempre presente la pregunta ¿para qué comunico? y asumiré la intención consciente o inconsciente de mis palabras.

2.- No voy a tomarme nada de forma personal

Los actos y palabras de los demás no están centrados en mi, están centrados en ellos, no se realizan en base a mi.  Vivimos en la fantasía de que todo gira a nuestro alrededor y que somos importantes, y realmente no es así. Cuando alguien me mira en una forma que no me gusta, yo puedo suponer que le desagrado, que no me aprueba, etc, pero es mi suposición pensar que tiene algo que ver conmigo.

Tomarse las cosas personalmente supone experimentar un ataque. Con sólo eso le estamos dando el poder al otro de influir en nuestra vida y dirigirla, y además implica que algo no está bien dentro de nosotros.

Por tanto, cada vez que personalice en mi o me sienta atacada, lo voy a tomar como una experiencia de aprendizaje sobre mi misma, buscando lo que me irrita, me enfada, me perturba y aprenderé a gestionarlo inteligentemente. Pondré atención en mi para comprender qué aspecto de mi ha sido tocado por el comportamiento del otro y por qué ha resonado. Además, intentare comprender el comportamiento del otro y tomar la acción más adecuada, sin reaccionar inconscientemente, asumiendo que lo ha hecho desde los recursos de los que disponía, que nunca serán los mismos que los míos.

3.- Voy a aceptar sin resistencia el mapa de la realidad de losdemás 

Nadie ve el mundo como lo veo yo, por eso no puedo esperar que nadie actúe como creo yo. Yo tengo mi mapa mental de valores, creencias, conocimientos, y en base a el interactúa con los demás y el entorno. No es mejor mapa que otros, es el que a mi me ayuda.

Para mi no devolver una llamada en dos días es una falta de respeto, para otro puede ser lo más habitual y lógico del mundo porque lo ve de distinta forma. Si quiero que me la devuelvan lo pediré y explicaré porque, asumiendo que es mi mapa pero no pretendiendo que el otro cambie su mapa, pues quizás yo tampoco estoy dispuesta a cambiar el mío. No juzgaré el mapa de los demás, para ellos es tan importante como para mi el mío, lo aceptaré e intentaré buscar como pueden convivir satisfactoriamente, o simplemente me apartaré si no es posible o importante para mi esa convivencia.

4.- Voy a concentrar mi atención en lo que estoy haciendo en el presente y no en el resultado futuro

Una vez que fije mis objetivos y tenga claro el resultado que quiero obtener con ellos, me olvidaré del resultado, dejaré de pensar en él, dejaré de tenerlo presente en el ahora y concentraré todas mis energías en la realización de las acciones que me ayudarán a llegar al resultado.

Pensar en el resultado cuando estas en la acción te impide disfrutar del presente, te impide fluir y dar lo mejor de ti en lo que estas haciendo. El resultado está en el futuro, y la acción y tú en el ahora. Vive en el ahora.

5.- No voy a actuar en base a suposiciones sobre los demás

Creer que adivinamos lo que los demás quieren, necesitan, saben, piensan o ven, es creernos dioses. Además del desgaste inútil de energía que supone todo ese trafico mental, es una actividad con muy pocas garantías de buen resultado.

Cuanto tiempo nos ahorraríamos si en vez de suponer preguntáramos, de forma franca, abierta y sincera. Si no lo hacemos es por miedo a la respuesta. Reconozcamos que preguntarle a alguien ¿por que has dejado de llamarme? no es tarea fácil, porque el miedo a una respuesta que no nos guste, creemos que es más grande que el dolor que nos produce nuestra suposición, o la angustia de la incertidumbre. Las posibles respuestas pueden ser muchas pero sólo las tiene la única persona a la que no preguntamos, porque nos hemos dedicado a hacernos una y mil preguntas a nosotros mismos.

Si no entiendo algo, si espero algo que no pasa, si no me esperaba cierta respuesta o comportamiento, si algo me molesta o no me gusta, antes de suponer y actuar en base a mi suposición, preguntaré para conocer la realidad de las cosas y actuar frente a ella, me guste o no la realidad que me encuentre.

6.- Voy a desapegarme de la negatividad en cualquier forma que se manifieste

Detendré los pensamientos negativos transformándolos en positivos utilizando “afortunadamente” como anclaje para darle la vuelta y ver la parte positiva. Cuando me vea asediada por una emoción negativa, me concentraré  en mi cuerpo para ver donde siento dolor, y dejaré que me hable para saber cual es la emoción que me esta visitando y la necesidad insatisfecha que la activa, buscando darme lo que necesito para gestionar eficazmente la negatividad.

Estaré atenta al flujo de mis energías en contacto con otros y si siento que determinadas personas o ambientes las bloquean, las absorben, las apagan, me apartaré de ello y buscaré lugares o formas para recargar mi energía.

Viviré desde el “quiero” y no desde el “tengo que”, y si es difícil buscaré como convertir los tengo que en quiero.

7.- Voy a buscar siempre la intención positiva en el comportamiento de los demás

Cada vez que me enfade, me moleste, me impaciente, me altere por el comportamiento de otro, me pararé a buscar la intención positiva de dicho comportamiento para esa persona. Si por ejemplo, una persona me critica constantemente a otra, no me quedaré sólo en la parte negativa,intentaré   ver qué beneficio positivo puede pretender esa persona para ella con ese comportamiento. Quizás sea simplemente aparecer como mejor ante mi porque quiere mi atención, quizás sea una forma de consolarse por lo que ella no tiene. Esto me ayudara a no juzgar, a responder con más  consciencia y presencia, y sobre todo teniendo más en consideración y empatía a esa persona, ayudándola en positivo, en vez de reprochándola o censurándola.

No se trata de compartir y estar de acuerdo con que esa persona critique, comprendiendo por qué lo hace no significa que este de acuerdo con que lo haga. En todo caso lo hace ella, no me convierto en ella por comprenderlo y buscar la intención positiva, no transgredo mis valores o creencias por ello, simplemente me pongo en su lugar para ayudarla en vez de juzgarla o intentar cambiarla. ¿Quién soy yo para ello?

Propósitos para la excelencia

Propósitos para la excelencia

8.- Voy a mantener un armonioso equilibrio entre el sentir y el saber

No es necesario estar todo el tiempo adquiriendo conocimiento, absorbiendo información, es posible encontrar momentos para sentir, incluso pequeñas cosas e instantes. Esos momentos no son de pérdida, son de inversión.

Hoy sin ir más lejos, me encontraba esperando el autobús y mi mente compulsiva reprochando la pérdida del tiempo de espera, se abalanzó sobre el móvil para consultar mails, redes sociales, etc. De repente dije NO, voy a emplear estos 10 minutos en sentir. Sentir el aire frío de la mañana, sentir la gente corriendo y la emoción por los preparativos de la Navidad, sentir mi presencia realizando varias respiraciones profundas concentrada totalmente en ello. Sentir nos conecta con nuestra consciencia, con nuestras emociones, con nuestro ser, con el aquí y ahora, con nuestra sabiduría, nuestra intuición. Sentir nos devuelve a la vida.

Cada día buscaré y reservaré espacios que sólo sean para el sentir.

9.- No voy a vivir ni un solo día con prisa

Voy a mantener a raya mi impaciencia, esa necesidad de anticiparme, de tener la respuesta ya, de ir por delante cuando no es necesario. La prisa es violenta, nos hace ir a un ritmo que fuerza nuestro ser y nuestro espíritu y acaba pasándonos factura emociona, física y psíquicamente.

Estaré atenta a cada momento en que mi respiración se agité, mi cuerpo se mueva compulsivamente, mis palabras se agolpen, me asalte la multitarea y otros compañeros de la prisa. En el mismo instante que la sienta apoderarse de mi, le gritaré detente, y la neutralizaré con unas respiraciones profundas, pausadas, conscientes, e intensas.

10.- Voy a realizar una gestión ecológica de mis relaciones

Solo voy a implicarme en relaciones de calidad, profesional y personalmente. Relaciones en las que exista un equilibrio, en las que fluya la energía, en las que la comunicación sea positiva. Relaciones que me nutran y en las que otros se nutran.

Ayudaré y me dejaré ayudar, seré generosa y también pediré para mi. No haré por nadie lo que puede hacer por sí mismo, retaré y fomentaré la autonomía y el empoderamiento del otro.  Huiré de las relaciones dependientes, desequilibradas, superficiales, emocionalmente tóxicas, y energéticamente pobres.

Cada mes haré una auditoría de relaciones para desprenderme de las que no sean ecológicas. Si no favorecen e impulsan mi crecimiento dejarán de estar, al menos de forma relevante y habitual, en mi ecosistema vital. Estaré atenta a la queja, si me quejo de alguien, intervendré para ver qué está pasando en la relación y si es ecológica o no para mi, si puede serlo, qué puedo hacer yo, y si estoy dispuesta. Si no, lo mejor es tomar distancia para no intoxicar el ecosistema.

11.- No haré nada que no tenga sentido para mi

Por muy pequeña que sea la acción o decisión, por muy poca que sea su trascendencia, siempre me preguntaré por su sentido para mi, por su para qué, si no lo tiene no la llevaré a cabo o no continuaré haciéndolo. Darán igual los pros y contras, que me enfrenté a todo, que nadie lo entienda, que no sea políticamente correcto o comúnmente conveniente. Si no tiene sentido para mi dejara de estar en mi vida.

Como cada año a primeros de Noviembre me puse a organizar el envió de las felicitaciones de Navidad, que todos los años hacemos llegar en papel, con un diseño exclusivo a mas de 500 personas. Entre diseño, impresión, sobres, ensombrar, envió y demás, los costes de este hábito suman más de 1000 euros. Este año en plena vorágine prenavideña me pregunte ¿tiene algún sentido gastar 1000 euros en una felicitación que en menos de 15 días va a acabar en la papelera? Sin duda para mi NO , por lo que decidí enviarlas digitalmente.

Seguro que tengo en mi vida muchos más ejemplos como este, que por el hábito, la rutina, la inercia, la tradición, la costumbre, etc, sigo realizando sin que tengan ya ningún sentido para mi. Así que voy a estar alerta para sacar de mi vida todo aquello que halla dejado de tener sentido.

12.- Voy a vivir cada día en mi elemento

Voy a vivir todos los días en ese lugar en el que confluyen mi pasión y mi talento. Como prueba de ese compromiso seguiré escribiendo y asomándome lo más posible por las ventanas de este blog. Iniciare nuevas aventuras literarias y creativas que pueda compartir contigo.

Daré cada vez un mayor espacio en mi vida a la escritura, la creatividad y la comunicación en diversas áreas y facetas, entre las que ocuparán un lugar muy importante el Coaching, el Mentoring, la Formación y este blog.

¿Te atreves a acompañarme en este reto? Te iré contando aprendizajes y resultados mes a mes, a través de artículos, reflexiones en redes, del newsletter… Me gustaría que compartieras conmigo a través de tus comentarios en mi blog como te ha ido con tus propósitos para el 2016. A través de este espacio podemos compartir reflexiones y experiencias, intercambiar recursos, consejos, y herramientas.

Te espero a la vuelta del año.  Cuento contigo en el 2016. Feliz Navidad.

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