Si hay algo que se repite en mi día a día profesional es la palabra cambio. Y la pregunta que te hago es ¿Está preparado tu talento para re-inventarse frente al cambio?.

Lo que parece también común es la visión del cambio como algo negativo. Una parte de mi trabajo, como coach consiste en ayudarles a ver la parte positiva del cambio, las oportunidades que se pueden esconder detrás de él, y sobre todo ayudarles a desarrollar la competencia de gestionar el cambio, porque es algo que no va a dejar de producirse. Gestionar el cambio ya no es algo puntual, es algo permanente, es una competencia a ejercitar en el día a día.

Quizás estemos ante un cambio de paradigma tan sutil o tan profundo que es difícil de aceptar. Se acabo lo de para toda la vida, se acabo la estabilidad y la seguridad que nos proporcionaba la empresa, un empleo, las normas, etc. Abandonemos la idea de crear, construir, o lograr algo que se pueda mantener en el tiempo para durar. Tenemos que estar preparados para saber cuando ha dejado de tener valor, y que eso implica que desaparecerá. Si no somos capaces de separar lo que hacemos o lo que creamos de lo que somos, desapareceremos con ello.

Si tu vision del cambio es negativa te anclarás en lo que haces ahora y en mantenerlo, y un día sin darte cuenta, lo que haces y eres dejará de ser y pasará a ser lo que fue, y te quedarás fuera. Que se lo pregunten a Kodak, Nokia, Blockbuster, Olivetti y otras tantas.

Ante esta realidad, la única opcion es resetear, re-imaginar, re-inventar, re-actualizar, en definitiva renovar de forma permanente nuestro talento. El cambio constante nos exige ponernos las pilas, y no dejar de sacar brillo a nuestro talento. Anticiparse a los cambios, detectar las oportunidades para emprender un nuevo camino mientras vamos cerrando el anterior, y todo ello con la idea de crear valor, de aportar al entorno lo que necesita. Este será el gran talento de esta nueva era.

Creo que uno de los cambios que ya está aquí pero nos empeñamos en no aceptar, es el de la estructura del mercado laboral, y por tanto las posibilidades de empleo. Emprender hace ya mucho tiempo que dejo de ser una salida, aunque alguno todavía se empeñen en defenderla porque genera más beneficios para los servicios a emprendedores, que para los propios emprendedores. El 70%-80% empresas que se crean no sobreviven, o sobreviven con un tamaño tan reducido que apenas generan un medio de vida para sus promotores. Las empresas que tienen capacidad de contratar y mantener puestos de trabajo, cada vez lo hacen menos, porque no quieren estructura ni costes fijos. El propio término mercado laboral quedará obsoleto, lo que se avecina es el mercado del talento. Lo que se va a contratar va a ser talento, aportación de valor, y se contratará según necesidades, no de forma estable. El término trabajador y empleado se quedarán desfasados pues irrumpen con fuerza otras tribus laborales como los freelance, knowmads, e-nomads…. 

Los que primero se preparen para acometer esta tendencia serán los reyes del mercado del talento, especialistas en re-imaginar su talento continuamente y en re-inventarse profesionalmente. El modelo de carrera profesional lineal desaparece, dando paso a nuevos modelos como el proteico, el calidoscopio o el Boundaryless, donde la clave está en el autoconocimiento, la adaptabilidad, el aprendizaje continuo, el capital social, y la autonomía del talento.

El pilar sin duda seguirá siendo realizar un trabajo, actividad o prestar un servicio que aporte valor al mercado. Pero esto no es suficiente en un mundo globalizado, interdependientes, veloz y sobresaturado de todo. Hoy quiero compartir contigo 5 claves para re-imaginar tu talento, que te permitirán posicionarlo, hacerlo brillar y hacerlo visible. Te invito a conocer cómo ser deseable profesionalmente: 

1.- Tienes que resultar atractivo/a. Estamos en un mundo global, saturado de oferta, de contenidos, de exposición pública. Hacerse un hueco en él no es sólo cuestión de ser buen profesional, no es sólo cuestión de estar ahí, e incluso de ser visible. La clave es captar la atención, despertar el interés, enganchar, seducir. Todo ello se logra cuando transmitimos algo que es único, diferente, inimitable.

Huye de generalizaciones, de lenguajes políticamente correctos, de ofrecer muchos servicios, del copia y pega de aquí y allá, de emular a otros por muy bien que les funcione, de decir sí a todo, y de estar siempre disponible para todo y todos.

Cuida tu imagen, tu puesta en escena, cada vez que te expones (en un saludo, un comentario en las redes sociales, una foto, una presentación pública) estás lanzando un mensaje y este debe aumentar tu atractivo.

Modelo Iceberg

Para mi hay dos herramientas fundamentales que puedas utilizar en el diseño de tu imagen como marca de talento: El ADNe y el modelo iceberg.

Para resultar atractivo no se trata de hacer ver lo que haces, porque probablemente habrá otros que también lo hagan, se trata de hacer ver como lo haces, y que valor aportas. Se trata de dejar huella.

 

 

 

2.- Estante atento a los movimientos sociológicos, detectando los grupos que emergen, y comienza a ejercer influencia en ellos. Detecta sus necesidades, ahí están tus fuentes de valor.

No circunscribas tu talento a los que hoy lo demandan, ten un ojo siempre ahí fuera, rastrea las pistas de las nuevas tendencias, sigue las señales para reconvertir tu talento y conquistar a los clientes del futuro.

Observa más allá de lo que se ve.

Indaga guiado por la curiosidad y con el objetivo de comprender que esta pasando y hacia donde puede ir.

Mariposea, vete de flor en flor, explora distintos escenarios, interactua con personas diversas, adéntrate en entornos nuevos.

Toma distancia y conecta. Aléjate de la vorágine, deja reposar todos los estímulos e informaciones captadas, y empieza a conectar los puntos.

Practica la elegancia y la diferenciación. Elije del todo una parte, un camino, una tendencia, un grupo y re-diseña tu talento para posicionarte en él.

3.- Hazlo memorable. No te limites a realizar tu trabajo todo lo bien que sabes, ve más allá, crea una experiencia para ti, para tu cliente, para tus colaboradores y para tu entorno. Además de lograr enganchar y ser un referente, disfrutarás haciéndolo, y la pasión se contagia.

El coreógrafo Sergei Diaghilev le decía a sus bailarinas antes de cada función: “dejadme atónito”.  Para lograr hacer cosas memorables hay que desatar toda nuestra pasión, nuestra imaginación, y nuestra perseverancia. En esta batalla por lo extraordinario tendrás que luchar contra los carceleros del ayer, esos que se van a empeñar en retener bajo llave “la forma de hacer aquí las cosas”. Desata tu ingenio, ponle emoción y mucho foco.

Eso sí, recuerda que cuando algo es sorprendente ataca la autoridad, el estatus, el territorio seguro, si quieres evitar que el enemigo se alce en armas, gestiona el cambio con sutileza, estrategia, elegancia e inteligencia.

4.- Crea contexto, “Crea el ambiente donde pueda fluir tu talento”

Si quieres que una planta florezca, hay que elegir bien la tierra donde la vas a plantar, sembrar las semillas, abonarla, cultivarla hasta que empieza a crecer. Crear contexto para hacer florecer tu talento consiste en eso. Para ello hay 3 estrategias que no debes perder de vista:

Busca aliados, que sean embajadores y potenciadores de tu talento. No te estoy hablando de amigos, colegas, aduladores,  te estoy hablando de personas que te pueden dar oportunidades de llevar tu talento a otro nivel.

Crea escenarios, para dar a conocer tu talento, para hacerlo visible, para que se hable de él. Y no me refiero solo a las redes sociales. Estoy pensando en un blog, un libro, publicación de artículos, conferencias, charlas, organización de encuentros formales e informales, generación de debates, lanzamiento de retos, concursos, entrevistas en mdios. Conviértete en director, productor y actor de tu obra del talento.

Cuenta historias, para captar la atención, para influir, para enganchar, para crear significado. Cada escenario que crees es un púlpito de tu talento, no lo desperdicies. Recuerda con elegancia, con atractivo y haciéndolo memorable.

Para las 3 estrategias selecciona muy bien a tus aliados, tus escenarios y las historias a contar, centrandote en lo que te diferencia, y donde realmente aportas valor.

5.- Desarrolla y actualiza continuamente tu talento invirtiendo en tu capital personal

No dejes de aprender y de investigar, y a ser posible de vez en cuando hazlo como Leornardo Da Vinci, cultiva la interdisciplinariedad. Haz paradas y reflexiona sobre tus pensamientos, tus emociones y tus acciones. Practica el examen de conciencia, la autoevaluación, desarrolla el pensamiento crítico. Estas son según Jose Antonio Marina las destrezas clave para la actualización del talento. 

Todo ello te ayudará a elegir bien, porque es en la elección donde se quiebra el talento de muchas personas. Cuando dices si a un cliente, un trabajo, una colaboración  o un proyecto debes tener presente solo una cosa: que aporte valor a tu talento, que aumente tu capital personal, que lo haga crecer, que lo haga más visible, más atractivo. Si no es mejor que lo dejes pasar. Cuando desperdicias tu talento estás desperdiciando también la posibilidad de hacer crecer el de los demás.

La forma de destacar en el mercado del talento es la huella que dejas con él. A tu paso los que te han encontrado en el camino deben reconocerte como “el único que hace lo que tu haces como tu lo haces”. No permitas que te comparen, aspira a ser memorable y resonante.

El talento memorable resuena porque genera emociones a su alrededor, y son las emociones las que  dirigen la mayor parte de nuestras decisiones. Realmente tu talento es tu marca, y tu marca es la huella que dejas en los demás, y la huella tiene que ver con lo que les aportas y les haces sentir. Jean-Marie Dru, uno de los publicistas más importantes del mundo dice que las marcas no son nombres son verbos: “Apple se enfrenta a lo establecido, Nike exhorta a que te pongas en marcha, Virgin ilustra, Sony hace soñar, Benetton protesta….”

¿Cuál es tu verbo? ¿Qué verbo describe lo que tú que haces como nadie?

El mío es despertar, si me dejas un comentario te cuento por qué.

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