La ausencia o presencia de un mentor es un factor determinante en el éxito o fracaso de una persona. Es lo que distingue a las personas que marcan la diferencia. Si Carlo Magno, Juan Pablo II, Antonio Machado, Margaret Thatcher, Henry Kisinger, Oprah Winfrey, y Mark Zuckerberg lo necesitaron , ¿por qué no vas a necesitarlo tú?

¿Por qué necesitas un mentor o una mentora?

¿Eres bueno o buena en tu trabajo pero no has obtenido los logros deseados? ¿Crees que tu carrera está estancada o no está en el lugar que te corresponde? ¿Trabajas mucho, te esfuerzas, lo intentas una y otra vez pero las cosas no salen todo lo bien que tu quieres? ¿No entiendes algunas de las cosas que te pasan profesionalmente? ¿Sientes que no estás teniendo éxito? ¿No sabes qué hacer o por dónde comenzar?  ¿Haces mucho networking y no obtienes resultados? ¿No ganas el dinero que te mereces? ¿Tu proyecto empresarial no acaba de despegar?

Seguramente has asistido a muchos talleres cursos, conferencias, congresos y hasta algún Master. Seguro has leído un montón de libros para mejorar tu desarrollo profesional, tus habilidades, para emprender con éxito, para gestionar y dirigir tu empresa. Incluso puedes haber sido de los afortunados o afortunadas que ha participado el algún programa de asesoramiento, apoyo, entrenamiento, acompañamiento o similar. También puede que hayas recibido múltiples consejos bien intencionados de diversas y diferentes personas.

Y aún así, a pesar de todo este esfuerzo, sientes que algo no va, que algo te falta, y que tus metas cada día parecen más lejos. ¡ Qué no cunda el pánico! No está todo perdido, todavía tienes una oportunidad. La respuesta a todas estas preguntas es “Búscate un mentor o mentora profesional, alguien que te guíe, que te oriente, que te ayude a maximizar todo tu potencial. Alguien que impulse tu carrera hacia el lugar en el que quieres estar.  Un mentor o mentora te ayudara a desarrollarte hasta tu máximo nivel, invirtiendo en tu capital personal 

Hay cosas que no se aprenden ni asistiendo a cursos, ni leyendo libros, sino a través de la experiencia, de las enseñanzas de la vida, de la dura lucha en la arena empresarial. Y este tipo de saber,  sólo puede dartelo alguien que tiene una sólida trayectoria profesional en el mundo de la empresa, y una preparación específica en la métodologia del Mentoring.

Daniel Goleman en un reciente artículo señala que lo mejor de tener un mentor es poder aprender de los errores que él cometió en el camino. Los mentores representan una gran oportunidad para escuchar como se forja una carrera profesional, para establecer contactos y relaciones, y son el campo de entrenamiento perfecto para practicar la comunicación y las interacciones cara a cara. Además te posibilitan tener otras perspectivas y visiones, y ampliar tus marcos de referencia.

¿ En qué te puede ayudar un mentor o una mentora profesional?

1) A desarrollar todo tu potencial y que verdaderamente se convierta en talento

2) A definir y desplegar tu auténtico estilo de liderazgo

3) A gestionar tu tiempo de forma que tú seas su soberano

4) A desarrollar las habilidades emocionales y sociales que son necesarias para el éxito empresarial y profesional: autoconocimiento, empatía, conciencia política, gestión de las relaciones, autorregulación emocional, capacidad de influencia, negociación, comunicación, confianza, iniciativa..

5) A potenciar tu marca personal y profesional

6) A ser estratégico en tu pensamiento, en tus relaciones, en tu comportamiento y en tus decisiones

7) A ser más consciente de tus experiencias y sus resultados, a reflexionar y aprender de tu experiencia y de la de otros. A proporcionar te autofeedback y convertirte en tu propio maestro de aprendizaje.

8) A gestionar tu energía, que es la fuente de tu motivación, de tu productividad y de tus resultados

9) A hacer contactos, crear una red de relaciones, y establecer alianzas claves para el crecimiento de tu proyecto empresarial o profesional

10) A mejorar la gestión de tu empresa en el área económica, comercial, de producción, y especialmente la gestión y desarrollo de tu personal

11) A definir claramente tus objetivo y metas, a focalizarte en ellos, a priorizar, y a saber detectar y aprovechar oportunidades que te llevan a alcanzarlos

12) A ser consciente y deshacerte de tus bloqueos, de todo lo que te impide avanzar y lograr el éxito que deseas: creencias limitantes, impulsores de la personalidad, trampas mentales….

13) A crear tu propia infraestructura de conocimientos, ayudándote a saber distinguir la información que es útil y relevante y la que no, dónde y cómo conseguirla, y cómo interpretarla y usarla. A mantener tu atención en lo que es importante y no distraerte.

El Mentoring es un viaje que terminas lleno de equipaje

El Mentoring es un viaje que terminas lleno de equipaje

Y mucho más, te lo aseguro, por experiencia propia como mentora y como mentee. Ahora bien, para que el Mentoring sea realmente efectivo son necesarias dos cosas: un verdadero compromiso de cambio, aprendizaje, mejora y trabajo por tu parte, y que te asegures de que eliges un mentor o una mentora profesional, con experiencia, solvente, y que sea ejemplo de lo que tu quieres conseguir.

¿Cómo reconocer a un buen mentor o una mentora?

1.- Un mentor o mentora es alguien que previamente ha recorrido el camino que queremos recorrer. Es una referencia por su profesionalidad y buen hacer. Es un ejemplo de comportamientos (liderazgo, comunicación, gestión del tiempo, estrategia) y resultados (reputación, contactos, clientes, éxitos, posicionamiento en el mercado, relevancia pública), de como se hacen y se logran las cosas.

Lo más conveniente es que tenga 10 años o más de experiencia que tú en el ámbito en el que operas. No tiene que ser en el mismo sector de actividad, porque lo que más valor tiene en un mentor no son sus conocimientos en un campo dado, sino su experiencia en la dirección de una carrera profesional o de una empresa.

Asegúrate de que sus logros no han sido regalados, o son ficticios, que se deban al esfuerzo, la habilidad y la superación personal, sino tendrá poco que aportarte. Y huye de las flores de un día, esas carreras meteóricas que no soportan el paso de los años.

2.- Tiene la experiencia necesaria para guiarte en esos momentos de indecisión y duda a la hora de tomar las decisiones importantes y estratégicas para lograr tus objetivos. Sabe transmitir esa experiencia, adaptándola a tus características personales, tus necesidades y tus capacidades. Sabe aconsejar sin dirigir, te hace reflexionar, cuestionarte, ir más allá. Te dará un feedback preciso, y no se andará con rodeos cuando la retroalimentación no sea positiva. Despertará tu propia sabiduría.

Es en este punto donde la formación como mentor o mentora marca la diferencia. Además de una amplia experiencia en la dirección, gestión y desarrollo de otras personas.

3.- Sabe escuchar a un nivel profundo, haciéndote sentir atendido, comprendido, entendido, respetado, acompañado. Te transmite confianza y cercanía, y un genuino interés por ayudarte a progresar.

4.– Es un hábil interrogador al estilo Sócrates, sabe provocarte con sus preguntas, sacar de ti lo que ni tu mismo conoces. Un buen mentor o mentora se distingue más por las preguntas que hace que por las respuestas que da, o los conocimientos que transmite.

Preguntar en el Mentoring es todo un arte.

5.- Posee una amplia red de contactos y relaciones en el ámbito en el que tú desarrollas tu actividad. Te puede presentar a personas muy valiosas para tu carrera, te puede recomendar, te da acceso a múltiples recursos y oportunidades que por ti solo tardarías años en conseguir. Y no sólo eso te ayudara a aprender a crear, hacer crecer y cultivar tu propia red de alianzas.

6.- Baja a la arena, te demuestra en acción como hace las cosas, para que tu puedas observarle y también cuestionarle y darle feedback. Si utiliza mapas mentales para trabajar la toma de decisiones lo hace contigo, si tiene un sistema de archivo y clasificación para gestionar la información te lo enseña y te ayuda a utilizarlo. Comparte contigo sus trucos, recursos, técnicas, herramientas. Tú luego ya decides cuales usas y como.

7.– Está dispuesto a aprender de ti y contigo. Esta abierto a la experiencia y a la crítica constructiva. No se cree que lo sabe todo, que está de vuelta, o que tu no le puedes aportar nada. Y esto sólo es posible si se trata de una persona realizada, segura de sí misma, sin frustraciones, y con el ego por lo menos domesticado.

Si sientes que en una sesión de Mentoring estáis presentes tú, tu mentor o mentora y su ego, es mejor que termines esa relación. Los tríos no suelen salir bien, siempre acaba alguien desatendido.

Y por último, que no te cuenten cuentos. Un mentor o mentora no es un facilitador, ni formador, ni consultor, ni coach, ni asesor por mucho que sepa y por mucha experiencia que tenga. Y tampoco es un empresario o empresaria, o cualquier profesional del ámbito que sea que tenga mucha experiencia.

Que te aporten conocimientos y experiencias está bien, pero sino se trabajan a la vez aspectos personales de actitudes, habilidades y motivaciones, habrás contado con una buen ayuda probablemente, pero no con un proceso de Mentoring.  Si sólo se centran en el desarrollo de actitudes y habilidades como lo hace un COACH, pero no te aportan conocimientos, recursos, experiencias y contactos, el desarrollo no es global. Tú decides lo que quieres y lo que necesitas.

Ahora que ya sabes lo que un mentor o mentora profesional puede hacer por ti, ¿qué más necesitas para lograr lo que quieres? ¿A que estas esperando para buscar el tuyo? Es tu pasaporte para la excelencia.

 

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